Reseña histórica

Reseña escrita por el Prof. Íñigo Díaz C., Facultad al día. TECNO VET: Año 5 N°1, marzo 1999

Sin el ánimo de hacer una afirmación indebida, se puede decir que la Medicina Veterinaria chilena está indisolublemente unida a nuestra Facultad y a la Universidad de Chile. Lejos de un espíritu excluyente, es difícil encontrar ámbito alguno en la historia de la cultura de nuestro país, en la cual la Universidad de Chile no haya dejado su impronta visionaria. Así, lo segundo me permite postular lo anterior.

Inicios

Hagamos un esfuerzo. Rastreando anales y rebuscando documentos y libros, que desafortunadamente son muy escasos, vemos que durante el Segundo Decenio, vale decir en el gobierno del Presidente don Manuel Bulnes (1841-1851), se podrían ubicar los orígenes de la Medicina Veterinaria chilena. En efecto, un año después de asumir el poder, el 17 de septiembre de 1842, se crea un centro de enseñanza agrícola, la Escuela Práctica de Agricultura, bajo la dirección del agrónomo italiano Luis Sada, que como explica don Eulalio Fernández en sus "Semblanzas y Recuerdos", debe ser considerada como "el primer esbozo de docencia agropecuaria, destinada a organizar y encauzar científicamente las actividades del agro nacional". Sus instalaciones se ubican en un predio al poniente de la ciudad de Santiago (Chacra de la Merced), dando origen a la entrañable Quinta Normal, sede de tantas jornadas vividas por estudiantes y profesores, actores por cierto privilegiados, de la aventura de la medicina veterinaria y de su Facultad madre.

Hacia 1873, y en la misma Quinta Normal, se instala la Enseñanza Superior Agrícola y Ganadera (Instituto Agronómico), dependiente de la Universidad de Chile, siendo su Rector don Ignacio Domeyko. Así como el agrónomo italiano Sada fue director de la Escuela Práctica, en esta ocasión se contrató a otro eminente agrónomo, ahora francés, don René Le-Feuvre para que se encargara de la dirección y orientación a estos estudios superiores.

Primera influencia francesa

Contemporáneamente, el gobierno chileno promueve la contratación de un eminente zootecnista, el profesor Julio Besnard, de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse, con la misión de afirmar la docencia en Medicina Veterinaria, que para esos años se definía, casi exclusivamente, en los ámbitos de la zootecnia. A partir de la llegada de estos dos adelantados, se inicia la influencia profesional france­sa en la enseñanza superior de la Medicina Veterinaria, afirmada con la presencia de un sinnúmero de profesores galos: Daniel Monfallet, veterinario militar a cargo de la escolta del Presidente de la República; el Dr. Brocquaire a cargo del Hospital Veterinario creado por Besnard en 1876; Lucet y Dehors para el área de Inspección de Carnes; los bacteriólogos Blier y Descazeaux, y tantos otros.

Habrá que decir en este momento que Besnard organiza el Jardín Zoológico de Aclimatación en los terrenos de la Quinta Normal, recopila una lista de enfermedades de nuestros animales (aftosa, meada de sangre, empacho de los terneros, sarna y tiña lanar, meteorización, parálisis de pezones, etc), publica su obra Zootecnia, diagnóstica en Chile, por primera vez, carbunclo bacteridiano, entre otras de sus tantas iniciativas que le tocó en suerte iniciar.

Ante las repetidas solicitudes del Ejército de Chile, de tener un servicio veterinario que brindara atención al ganado caballar y mular de las distintas unidades montadas (recordemos que "el veterinarius" romano o el "albeytar" árabe, era el hombre sabio que cuidaba de las bestias), se crea en 1905, la Escuela Militar Veterinaria en la antigua Escuela de Caballería, sustituyendo a los cursos de veterinaria militar que se habían iniciado hacia 1898.

Nuevos aires alemanes

Siguiendo al profesor Eulalio Fernández, nos damos cuenta que la segunda vertiente de influencia en la Veterinaria chilena es la alemana, producto justamente del espíritu germano que invadía el mundo militar en nuestro país. De esta manera, los estudiantes de veterinaria eran considerados como cadetes, y después de tres años de estrictos estudios, más cercanos a la vida militar que a la universitaria, egresaban con el grado de Subtenientes.

Podemos recordar a distinguidos profesores alemanes que ayudaron a dar un importante paso a la medicina veterinaria chilena, que para ese entonces iniciaba sus primeros pasos en su consolidación profesional: ahí están los profesores Schwalbe, Schmidt, Redenz, Reff, Deselsky, Skiva, etc.

Esta Escuela Militar Veterinaria cierra sus puertas en 1916, para dar paso a la "enseñanza civil", a través de su sucesora - la Escuela de Medicina Veterinaria - la cual había visto la luz por D.S. N° 1853 cíe 10 de noviembre de 1915, dependiente de la Dirección General de los Servicios Agrícolas. Los alumnos de segundo año son transferidos a esta nueva Escuela, pagándoles una gratificación mensual con cargo a las entradas de la Quinta Normal.

Reestructuraciones en la enseñanza

Como una iniciativa de interacción docente, hacia 1916, el antiguo "Instituto de Vacuna Animal" pasa a ser el Laboratorio de Investigaciones Veterinarias, funcionando anexo a la nueva Escuela, con el concurso de los Dres. Mamerto Cádiz, Emilio Eyquem y Enrique Amión, primer mártir de la veterinaria chilena, muerto el 27 de enero de 1926, después de haber adquirido la rabia luego de haber realizado una necropsia a una vaca Durham, del criadero Duhalde.

En 1918 se abre al público la Clínica de Animales Menores "Dolores Pinto", en honor de la persona que donó los fondos para su instalación y equipamiento.

El 27 de marzo de 1924 fallece el Profesor Julio Besnard considerado el padre de la Medicina Veterinaria chilena, a la avanzada edad de 85 años. Sus restos descansan en el Cementerio General. La historia ha querido que su recuerdo se asocie para siempre a la Universidad de Chile: su tumba se encuentra en la avenida Domeyko (tercer Rector de la casa de Bello) cercana a Lorenzo Sazié (primer Decano de la Facultad de Medicina).

La atrevida afirmación establecida al inicio de esta breve reseña histórica, se hace realidad el 19 de diciembre de 1927, fecha en la cual el entonces Rector de la Universidad de Chile, Dr. Carlos Charlín y el Ministro de Educación Pública, el escritor don Eduardo Barrios, firman el D.S. N° 7818, creando la Facultad de Agronomía y Veterinaria. El 12 de abril de 1928 la nueva Facultad abre su año académico con dos Escuelas: Agronomía y Medicina Veterinaria, siendo su primer Decano el Prof. Ing. Agr. Víctor M. Valenzuela A.

Lo suceden en el Decanato los profesores Alvaro Blanco (agrónomo y veterinario), Luis Acuña, Roberto Opazo, Germán Greve (agrónomo y veterinario), hasta que el 25 de septiembre de 1936 es elegido Decano de la Facultad el Prof. Dr. Hugo K. Sievers. La elección es estrecha, ganando Sievers por sólo un voto al otro candidato el Prof. Víctor M. Valenzuela. Señalan las crónicas de la épo­ca que dicha elección no estuvo exenta de polémica, así como fue la vida y obra del decano Sievers. De acuerdo a la legislación de entonces, se envió al Supremo Gobierno una terna compuesta por el Dr. Sievers y por los Ing. Agr. Valenzuela y Opazo. El Presidente de la República don Arturo Alessandri Palma, pese a las presiones en favor del Prof. Opazo, ya que el Prof. Valenzuela había reconocido su derrota, nombra a la primera mayoría.

Es importante señalar que, tres años antes, el 27 de septiembre de 1933, era elegido Rector de la Universidad de Chile, don Juvenal Hernández Jaque, finalizando un difícil período institucional e iniciando un fructífero rectorado de 20 años, clave para la futura Facultad de Medicina Veterinaria.

Siguiendo la secuencia cronológica publicada en 1971 por Hugo K. Sievers, llegamos a la histórica sesión ordinaria del Consejo Universitario de 20 de abril de 1938 en la que se acuerda crear las Facultades de Medicina Veterinaria y de Agronomía, suprimiéndose la antigua Facultad fusionada, solicitándole al Gobierno que dicte los decretos correspondientes.

De esta forma, y por Decreto Supremo N° 2394 de 29 de abril de ese año, se crea la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, la primera en nuestro país y pionera en la formación de profesio­nales y en la investigación animal.

Instalación de un referente nacional

Así como se señaló más arriba, al Rector Hernández le tocó una destacada actuación en esta histórica decisión, votando a favor de la creación de la nueva Facultad junto al Secretario General, Prof. Enrique Marshall, al representante del Gobierno Sr. Domingo Amunátegui, al Director General de Enseñanza Secundaria Sr. Carlos Atienza y a los Decanos Domingo Santa Cruz y Hugo Sievers. Votaron en contra de la separación los Sres. Arturo Alessandri R., Armando Larraguibel y Gustavo Lira. En las actas se consigna, que se abstuvieron la Sra. Amanda Labarca, representante del Gobierno y los Decanos Pedro Aguirre Cerda y Juan Gómez Millas.

Diez años más tarde, en 1948 y también bajo la Rectoría de don Juvenal Hernández y la decanatura de Hugo Sievers, se reestructura la Facultad de Medicina Veterinaria, creándose la Facultad de Ciencias Pecuarias y Medicina Veterinaria. En cinco años de estudios preparaba "profesionales aptos para ejercer la medicina preventiva y curativa de los animales domésticos, dirigir las explotaciones pecuarias del país y atender técnica y científicamente la sanidad animal. La docencia en el área, que antes estaba fuertemente influenciada por modelos clásicos europeos, a partir de esta fechaexhibió un carácter pragmático con inmensos beneficios para el país, respondiendo más cercanamente a las necesidades nacionales y a las exigencias que planteaba el medio agro-pecuario". Un componente importante de la reforma de la Facultad estuvo orientada a la diversidad de títulos otorgados por la Escuela. Además del título profesional de médico veterinario se podía optar a la Licenciatura en ciencias veterinarias y al de graduado en ciencias pecuarias y médico veterinarias, luego de aprobar un año adicional.

El decanato del Prof. Sievers se prolonga hasta 1960, durante el cual se producen importantes cambios en la orientación de la enseñanza al interior de la Facultad y notables avances para la Medicina Veterinaria nacional.

Sólo mencionar dos hechos significativos: Un hito que conviene consignar, es la ceremonia, ocurrida el 26 de agosto de 1953, en la que se coloca la primera piedra del futuro edificio de la Facultad en la Quinta Normal. Para calibrar la importancia del acontecimiento, hay que decir que la ceremonia estuvo presidida por el presidente de la República don Carlos Ibañez del Campo, los ministros Clodomiro Almeyda y Alejandro Hales, el Rector de la Universidad Católica, monseñor Alfredo Silva Santiago, y altas autoridades universitarias y políticas.

Por otra parte, en 1954 se crea la Universidad Austral de Chile y su Facultad de Medicina Veterinaria, contando el Consejo Universitario, para estos efectos, con un informe favorable elaborado por los Decanos Correa y Sievers, lo que impulsó el apoyo del Gobierno para su creación. Su primer decano fue el Prof. Dr. Alfredo Schuler von Delitz.

Tiempos de inestabilidad

Por razones que sobrepasan esta reseña, recién iniciado 1960 se instala un serio conflicto universitario en la Facultad de Ciencias Pecuarias y Medicina Veterinaria, lo que deriva en la toma del local de la Facultad por parte de los estudiantes, los que exigen la reorganización de ella y, por cierto, la salida del Decano Sievers. A su vez, los diputados Carlos Morales A. y Mario Palestro, con fecha 11 de mayo de 1960, ofician a la Contraloría General para que se inicie una investigación en la Facultad. Casi un año más tarde, el 27 de abril de 1961, el Fiscal Jorge Miranda Cerda, informa y establece que los cargos que originaron la inspección eran infundados.

El 25 de abril de ese año, el rector Juan Gómez Millas constituye una Comisión de Reforma de la Facultad, presidida por don Herman Scmidt Hebel y formada por los Profesores Arturo Hernández Naus, Oscar Valenzuela Saavedra y José Tapia Yáñez. A esta se incorporan el Presi­dente y Vicepresidente del CEV Sres. Alfredo Fuchslocher y Alsino García, además de los estudiantes Vicente Abarca, Wladimir Hermosilla, Mariana Abarzúa y María Angélica Gimpel.

Se elabora un informe relativo a una serie de temas académicos e institucionales, entre los que destaca el concurso académico en varias cátedras, el cambio de nombre de muchas de ellas y la propuesta de un nuevo Plan de Estudios. Contemporáneamente, el Consejo Universitario acuerda crear el Instituto de Higiene y Fomento de la Producción Animal (IHFPA), precursor de la formación de los futuros Veterinarios en las disciplinas de la producción pecuaria, estableciendo las bases para el desarrollo de la Ecología en Chile, gracias al esfuerzo y visión académica y científica del Prof. Francesco di Castri, egresado de la Facultad.

El día 13 de junio asume el decanato, por designación rectorial y en calidad de suplente, el Prof. Isaías Tagle V. adelantado parasitólogo chileno, el cual hace dejación del cargo días después (1 de julio), nombrándose en calidad de interino al Dr. Ricardo Abel K., quien dirige la Facultad hasta el 30 de agosto de 1962. Ocupa el cargo de Decano, también en forma interina el Profesor Ramón Rodríguez Toro, el que es nombrado en propiedad el 5 de marzo de 1966. Se termina de esta forma un período de inestabilidad cierta para nuestra Facultad.

Época reciente

Con el decanato del profesor Rodríguez, la Facultad consolida una orientación académica moderna, logrando el concurso de destacados científicos chilenos que le entregan a la formación de Médicos Veterinarios una sólida formación básica, desarrollando una fecunda labor de investigación científica. No se puede dejar de mencionar los nombres de la Profesora Olga Pizarro, Roberto Tapia, Luis Izquierdo, Gustavo Hoecker, Mario Luxoro, Francesco di Castri, Juan Fernández, Herman Niemeyer, Eduardo Rojas, Sergio Lecanelier, Vicente Astudillo, Oscar Valenzuela, Carlos Flores, Lautaro Pinochet, Juan Vergara, los que sin lugar a dudas ayudaron de forma sensible a que la Facultad diera un paso paradigmático en su desarrollo académico e institucional.

La Facultad logra establecer, a su vez, la Biblioteca más completa de nuestro país en las áreas agropecuaria y médico veterinaria y se incorpora con fuerza al programa de formación académica en el marco del Convenio Chile - California, que permite a numerosos académicos jóvenes la obtención de grados de Maestría y Doctorado en la Universidad de California (Davis).

El intenso período de Reforma que vive la Facultad y la Universidad de Chile, así como el de todo el Sistema Universitario chileno, teniendo como escenario los movimientos de reforma en casi todo el mundo, es un capítulo que no puede ser tratado en esta reseña.

Sólo quiero establecer que, nuevamente es esta Facultad, la que aparece como una de las primeras, eligiendo al Profesor Oscar Valenzuela Saavedra como su Decano de la reforma, en una elección en la que participa también otro destacado y recordado maestro de la Medicina Veterinaria: el profesor Roberto Tapia Alarcón (QEPD).

La historia reciente, tal como el nefasto período de intervención militar de la Universidad de Chile (1973 - 1990), así como la etapa de recuperación académica y democrática de ella, a partir de 1990, están demasiado cercanas e involucran en tal grado al autor que las vivencias y detalles de este período, ameritan referirse especialmente a ésta.

Por cierto que la breve reseña histórica de la Facultad aquí presentada, permite afirmar que esta es una Facultad con Historia.

Lecturas sugeridas:

  • SIEVERS. H.K. 1971. Chile: Desarrollo de la Medicina Veterinaria durante la República. (1810 - 1970). Col. Médico Veterinario de Chile. Impr. Horizonte, Stgo. 117 pp.
  • FERNANDEZ, E. 1994. Medio Si­glo de Medicina Veterinaria. Semblanzas y Recuerdos. Ed.Universitaria S.A. Stgo. 203 pp.
  • MELLAFE, R., REBOLLEDO, A, CARDENAS, M. 1992. Historia de la Universidad de Chile. Ediciones de la UCH. Biblioteca Central. Ed. Universitaria. Stgo. 321 pp.
  • LA UNIVERSIDAD DE CHILE, 1842 - 1992. Cuatro textos de su historia. Ed. Universitaria S.A. Stgo. 89 pp.
  • ANALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE. Varios años.
  • SERRANO, SOL. 1994. Universidad y Nación. Chile en el siglo XIX. Ed. Universitaria S.A. Stgo. 275 pp.
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